5 de noviembre de 2011

Deseos... o necesidades...

Cuando se pierde algo, hay que intentar recuperarlo.
Cuando se rompe algo, hay que intentar recomponerlo.
Cuando se deshecha algo, hay que olvidarlo.

Cuando se necesita algo, hay que perseguirlo.
Cuando se echa de menos algo, hay que reconquistarlo.
Cuando se desea algo, hay que luchar por ello.

Como seres humanos que somos, jamás estaremos contentos con la realidad que nos ha tocado vivir, con el día a día que hemos construido, o con la película de la que somos protagonistas. Supongo que es algo inherente a nosotros mismos.

En nuestra mano está modelar nuestro entorno, a base de trabajo, esfuerzo y empeño para que consiga ser lo más parecido posible a nuestros sueños.

Si para eso hay que agachar la cabeza, se agacha.
Si para eso hay que reconocer que se ha metido la pata, se reconoce.
Si para eso hay que pedir perdón, se pide.

Todo tiene arreglo en esta vida, es solo cuestión de tiempo y de querer conseguirlo.

nakie

Perdida... o encontrada...

Pasar de 100 a 0... de todo a nada... o de un mucho a un casi nada... cualquier cambio de este tipo es traumático, sea cual sea el contexto.


Si ese cambio se produce sin avisar, cuando menos te lo esperas y cuando más indefensa estás, el resultado es demoledor.

El objetivo entonces es continuar o no dejar que la oscuridad te engulla... salir a flote, agarrándote a cualquier resquicio de salvación que te ofrezca la realidad.

Porque la ficción, lo que fue, los recuerdos, el ayer... no son válidos, no son óptimos, no sirven en esa situación para nada.

Entonces... no permitamos que el revés con el que la vida se obceca en obsequiarnos, nos hunda, no permitamos que las adversidades puedan con nosotros...

En algún momento de esta vida siempre habrá que abandonar el papel de la sumisión para reencontrar nuestro sitio en el día a día y volver a empezar... o continuar... con otro escenario, con otra realidad... con otro yo...

Perdida? No, encontrada...

nakie




2 de abril de 2010

Y si...

En más de una ocasión en nuestra vida hemos usado el consabido "y si..." para "quejarnos" de alguna situación... a saber... "y si me hubiese tocado la lotería?", "y si no me hubiese saltado ese semáforo?", "y si te hubiese llamado?"...

Porqué, casi siempre asociamos el "y si" a situaciones negativas?... vamos a darle la vuelta, y si lo aplicáramos para darnos cuenta que las cosas buenas de las que disfrutamos actualmente podrían no ser reales...?

Cada uno que se aplique el cuento, pero...

y si no hubiésemos coincidido ese día en ese lugar, ahora seríamos dos extraños.
y si no hubiésemos tenido temas de conversación en común, ahora seríamos quizá sólo dos conocidos.
y si en ese determinado momento no hubiese aceptado su invitación, no habríamos empezado a contruir nada juntos.
y si ese día no no hubiera hecho realidad sus deseos, ahora no estaríamos donde estamos.

El "y si" no tiene que servir siempre para lamentarnos de lo que podríamos haber hecho y no hicimos, también sirve para darnos cuenta de la enorme suerte que hemos tenido de haber hecho lo que hicimos para encontrarnos ahora mismo donde estamos.

Y si sigo haciendo las cosas bien y jamás vuelvo a mirar atrás?

nakie

30 de noviembre de 2009

Adicción...

Un gran porcentaje de las personas que están involucradas en mayor o menor medida dentro del mundo BDSM mantiene su condición en secreto, máxime, esta se extiende al círculo de amistades más próximas.

Es por ese motivo que me ha extrañado sobremanera el ver que la revista 20minutos, en su edición digital, considere el “Sadomasoquismo” como una de las 30 “principales” adicciones (o esto o que el editor no estaba muy creativo en el momento de crear la lista).

Y yo me pregunto... es el sado una adicción?

Si acudimos a la RAE esta define adicción como “Hábito de quien se deja dominar por el uso de alguna o algunas drogas tóxicas, o por la afición desmedida a ciertos juegos” y en una segunda acepción “Asignación, entrega, adhesión”.

Pues nada, será como ellos quieran que sea... el sado no es una droga ni tampoco un juego... ahí queda eso.

Personalmente no considero el sado y por extensión el BDSM una adicción siempre que no nos domine, es decir, siempre que uno mismo tenga el control de la situación y aquí ya no entran ni Dominantes ni sumisos, aquí entra el sentido común, como siempre y la razón.

El mentir, el chocolate, la comida basura frente al alcohol, el tabaco, las drogas, son otras de las candidatas a ser la “adicción” preferida de los usuarios de 20minutos.

Todo en este mundo de forma exagerada puede hacernos daño, el sado no está exento de ello.
Todo en este mundo es controlable mediante la razón, el sado sin sentido común no debería existir ya que puede ser una arma muchísimo más letal que cualquiera de las adicciones comunmente conocidas.

nakie

19 de julio de 2009

Esas entregas... a distancia...

Con el paso del tiempo y las experiencias, los humanos tendemos a cambiar de opinión. Lo que ayer nos parecía correcto, hoy creemos que es mejorable y quizá mañana firmaríamos que es una situación intolerable.

Salvando las distancias del "ayer", "hoy" y "mañana", seguro que todos hemos vivido en un momento u otro esa situación. Máxime las personas que nos empeñamos en entender e involucrarnos en eso que llaman D/s.

Cuando empiezas en este mundo eres una persona con reservas, no sabes lo que te irás encontrando, te sorprenden las sensaciones y las novedades que vas averiguando. Ansías pertenecer a alguien pero si ese alguien está separado de ti por la distancia, de momento es lo mejor, ya que mantienes tu propia privacidad y manejas tu "entrega" más o menos a tu antojo.

Quien diga que no ha experimentado algo así siendo persona sumisa, miente.

Pero si te empeñas en continuar, en hacer de esta forma de sentir tu forma de vida, si lo que deseas es seguir adelante, llegará un momento en el que no soportarás entregarte a alguien que está a miles de kilómetros de ti.

De niñas soñamos, de mayores queremos que el Príncipe Azul sea de carne y hueso.
La época de los sueños pasó y deseamos realidades.

Pero para muchas, la comodidad de tener su propio espacio temporal, que la relación con su Dominante no sea piel con piel y cuando Él lo necesite es lo ideal, aunque se enarbole la bandera de "la necesidad de mi Dueño a todas horas".

No entiendo ni entenderé jamás la super-entregada de la persona sumisa a otra persona a la que probablemente vea unas pocas veces al mes, eso con mucha suerte. Las hay que ni eso, pero siguen considerando su sumisión como la mejor.

No entiendo que alguien se conforme con un sueño de lo que para ella sería vivir en el paraiso.
No entiendo que teniendo la oportunidad de tenerlo todo, se conforman con sucedáneos.
No entiendo que pudiendo sentirse las personas más plenas de la tierra, se conforman con ser meros títeres al son de un sms, un mail o un chat.

Quizá "manaña" mi forma de entender esta realidad cambie... hoy por hoy, es lo que hay... "ayer" solo yo se lo que hubo...



nakie

Quizá desde siempre...

Quizá desde siempre y en todas las sociedades ha habido personas sumisas que han cedido ante las órdenes de hombres dominantes.

No es para nadie un descubrimiento que siempre ha existido esa figura aunque quizá lo que no sea tan apreciable a simple vista, sea el denominar a esas situaciones como una relación sumisa-Dominante.

Desde hace un tiempo y en diversas ocasiones me ha dado por pensar que tal o cual persona mantiene, sin saberlo, una relación de sumisión con su pareja. Y casi todas esas situaciones que "analizo" son del tipo sumisa-Dominante.

Él ordena, ella obedece.

Parejas tipo como las que veíamos antaño, en las que él demanda y ella ofrece, sabedora de que es lo que se espera que haga, que es lo que se supone que una buena esposa tiene que hacer, en donde no se cuestiona, ni por un momento, si puede o no hacer otra cosa.

Parejas tipo como las que viéndose atrapadas en una vida que no desean, que no las llena, se conforman por eso de decir "es que a esta edad ya no encontraría nada mejor".

Parejas tipo como las que engañan o son engañadas por la otra parte y conocedoras de esa situación aguantan por el puro placer de la comodidad que les brinda lo que tienen.

Todas esas parejas y muchas otras que no vienen al caso ceden a los más bajos impulsos de obedecer y aguantar una situación por puro beneficio.

Otras en cambio son las que, como en el caso de nuestros abuelos, se empeñaban en atender en todo momento a la persona que tenían al lado ofreciéndole todas las comodidades que estaban a su disposición, sacrificando con ello incluso su propio bienestar.

Estas últimas, de las que seguro que si nos ponemos a pensar encontraremos muchos ejemplos cercanos, son las que, probablemente sin saberlo, han tenido una vida de dedicación a la persona que amaban, dándolo todo por el bienestar de la otra persona.

Esas personas que sin saberlo y sin que les costara más que levantarse cada día han tenido una vida de dedicación y profunda sumisión a otro ser.


A todas esas personas es a las que hoy en día quizá más de una debería de mirarse cuando se auto-denomina sumisa.

Y es que de vez en cuando no nos iría nada mal a todos, hacernos un auto-juicio de valor y analizar donde estamos, donde quisiéramos estar y el camino que nos falta por recorrer hasta llegar a ese lugar.

nakie

17 de mayo de 2009

La llamada...



La "conocida" Llamada, puede adaptarse a diferentes escenarios.

Los hombres y mujeres que entregan su vida a Dios dicen haber oído en algún momento de su vida, la llamada del Señor para que encaminen su existencia a una vida de penitencia, desarraigo social, reclutamiento, entrega a un ente irreal, a algo en que creen y por lo que muchos darían la vida.

Algunas de esas cualidades son imputables a los religiosos de hoy en día, a los de antaño y probablemente los que actualmente pueblan los seminarios (que alguno habrá, digo yo).

Ellos dicen haber oído la llamada de El Señor, del que consideran su Señor sin ser algo tangible ni visible. Dicen tener que entregarse a Él porque no pueden evitar servirle, ofrecerse a él en cuerpo y alma, dedicar a Él todas las horas del día y de la noche.

Nadie, dentro de la sociedad les tilda de locos, ni de estar para entrar en un psiquiátrico. Estaremos más o menos de acuerdo con la Fe que les mueve a hacer lo que hacen pero allá ellos con su vida, si lo que pretenden es dejar de sentir, de vivir, de relacionarse con los demás adorando a algo que ellos creen real pero no hay nada científico que lo sustente.

La "llamada" que sienten las personas sumisas cuando realmente se entregan al dominante sí es cuestionado. Lo hacen, al igual que los religiosos, desde su más extensa libertad, pero de hacerlo público o entrar en una hipotética "escuela de sumisas" para aprender como adorar a su Señor, serían tildadas de locas, enfermas y a saber cuantas cosas más.

Cuál sería la diferencia entre las dos formas de actuar?

Una lleva siglos existiendo, siendo conocida y embaucando a la gente a cambio de una falsa salvación que jamás podrá asegurarse, se basa en la Fe, algo intangible y muy esotérico pero aceptado al fin y al cabo.

La otra es tabú, es personal e intransferible, no mueve montañas, ni dinero, ni tiene tantos adeptos como la primera.

Las dos han sido opciones que alguien toma líbremente, sin opresiones ni ataduras, salvo las que líbremente decide aceptar cuando contesta a La Llamada.

Curiosa la forma de responder a una y otra del mero espectador.

Cuan complicada es la existencia y el comportamiento humano.

Vive y deja vivir.

Dejemos que cada cual haga con su vida, con su existencia, con entrega, con su amor, con sus sentimientos lo que considere más adecuado en cada momento.

No juzguemos, no somos Dioses, ni deberíamos pretender serlo.

Si ellos nos exigen comprensión, que sean los primeros en ofrecerla.

Los dos lados de la orilla deberían tener las mismas obligaciones y las mismas libertades.

Lástima que a día de hoy, no seamos capaces de atender líbremente la Llamada que más nos complazca.

nakie